MI ADMIRACIÓN DEL PADRE ARRUPE
























MI ADMIRACIÓN DEL PADRE ARRUPE

No conocí personalmente al P. Arrupe, pero desde que fue elegido prepósito de la Compañía de Jesús tuve una gran admiración de su personalidad. Coincidió con mis primeros años como profesor de ETEA (la Facultad de Ciencias Empresariales, adscrita a la Universidad de Córdoba) y después como director de la misma. Mi conocimiento de la Compañía de Jesús parte de estos años; anteriormente me habían llegado opiniones muy peyorativas de la Cía.; mi relación profesional y personal con ésta me llevó a una opinión más objetiva y más positiva. Pero, sobre todo, el cambio que el P. Arrupe le dio fue decisivo para su adaptación a los nuevos tiempos, manteniendo al mismo tiempo una auténtica línea evangélica. De aquí viene mi admiración de Arrupe. Por otra parte, el sufrimiento de sus últimos tiempos por razones de salud y por las incomprensiones de la Cabeza de la Iglesia, así como la humildad con que lo sobrellevó, me hizo valorarlo como un santo. Recibí alguna carta suya durante los años de mi dirección de ETEA, valorando mi trabajo y demostrándome un afecto sincero, las conservo como unos  documentos muy valiosos para mí, pero esto es evidentemente secundario.
                                              

                                               Adolfo Rodero Franganillo

                                               Profesor jubilado

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