Hugo M. Enomiya-Lassalle apoyado por Pedro Arrupe






1.2. Hugo M. Enomiya-Lassalle apoyado por Pedro Arrupe
De 1935 a 1949 Lassalle fue el superior de la misión que los jesuitas del norte de Alemania tenían en Japón. En 1948 consiguió la nacionalidad japonesa. El nombre japonés que adoptó al nacionalizarse, Makibi Enomiya, le une a Hiroshima y a las raíces de la cultura japonesa. Enomiya es el nombre de un santuario sintoísta en Hiroshima, relacionado con Jinmu-tenno, el mítico primer emperador de Japón. Kibi no Makibi vivió en el siglo VIII y fue enviado a China durante la era T’ang, de donde volvió enrique ciendo la cultura de su propio país. Se le atribuye la invención del silabario japonés katagana.
En Hugo Makibi Enomiya-Lassalle SJ van unidas la dedicación a la inculturación de la fe cristiana en Japón, el interés por la espiritualidad zen y el diálogo con el budismo y el trabajo por la paz mundial.
Siendo superior de los jesuitas hizo construir en Nagatsuka, cerca de Hiroshima, un noviciado al estilo japonés. La capilla con el suelo de tatamis, sin bancos, seguramente fue el primer lugar de culto cristiano levantado de esta manera en Japón. Él mismo se trasladó a vivir en Hiroshima en 1939.
En 1942 Lassalle nombró maestro de novicios a Pedro Arrupe, que en 1938 había sido destinado a Japón. Así fue cómo Arrupe se encontró en el noviciado de Nagatsuka el 6 de agosto de 1945, cuando Estados Unidos lanzó la bomba atómica sobre la cercana ciudad de Hiroshima. Como antes de ser jesuita había estudiado medicina, Arrupe pudo atender con heroica entrega y mucha eficacia, a pesar de los poquísimos medios de los que disponía, a muchas personas que lograron salir, aunque muy malheridas, del infierno de Hiroshima, entre ellos al mismo Lassalle.
En 1954 Pedro Arrupe se convirtió en el segundo provincial de la misión japonesa, que desde 1949 era provincia jesuítica autó- noma. Cuatro años después, Arrupe dio luz verde a los proyectos zen del P. Lassalle. Asimismo dio el imprimatur para su libro Zen, un camino hacia la propia identidad (4) cuyo manuscrito Lassalle envió entonces a una editorial en Viena, donde recibió también el imprimatur del cardenal König. Cuando de Roma llegaron los reparos y el embargo del libro, este ya estaba impreso y a la venta.
Arrupe le dijo personalmente a Lassalle que sería bueno adquirir una casa destinada a la práctica del zen, pues estaba de acuerdo con su manera de entenderlo. En junio de 1961 Arrupe visitó Hiroshima en calidad de provincial, y le dijo que construyera la casa en el terreno que habían adquirido en Kabe, cerca de Hiroshima, de manera que allí se pudiera practicar zen en la medida de lo permitido. Así se hizo, si bien al cabo de unos años, por el trazado de una autovía, hubo que desmantelar el centro y más tarde se construiría uno más grande en el área de Tokio.
En Roma se estaba preparando el Concilio Vaticano II (1962- 1965). Arrupe, a la sazón provincial de los jesuitas en Japón, le dijo a Lassalle que mientras estuviera en Roma, acompañando como secretario al obispo de Hiroshima, intentará aclarar la cues- tión del zen y la prohibición de su libro. En la última sesión del concilio, otoño 1965, se aprobaron los documentos Ad Gentes y Nostra Aetate, arriba mencionados.
Unos meses antes del final del Concilio, en marzo de 1965, Arrupe había sido elegido prepósito general de la Compañía de Jesús, por lo que se tuvo que trasladar de Tokio a Roma. A pesar de las grandes resistencias que levantaban los proyectos de zen de Lassalle, Arrupe le siguió apoyando en sus planes. Pero en Tokio no le daban suficiente libertad para actuar, y Lassalle pensó seria- mente en solicitar una exclaustración temporal para dos o tres años y escribió en este sentido a Arrupe. Este le respondió en tono muy personal: “Su proyecto de una casa en Tokio es interesante. Pero me parece mejor que de esto hable primero con el padre pro- vincial. Si él lo aprueba, yo tampoco estoy en contra. Una exclaustración realmente sería el último paso”. El provincial Paul Pfister SJ se mostró de acuerdo, y el arzobispo de Tokio apoyó los planes de Lassalle. Él enseguida empezó a buscar un terreno adecuado, y en 1969 comenzaron las obras para lo que en 1970 se convertiría en el centro zen Akikawa-Shinmeikutsu, la Cueva de la Oscuri- dad Divina junto al río Akikawa.

En octubre de 1968, a través de Arrupe, Lassalle consiguió una audiencia papal con Pablo VI. En el encuentro, el Papa le dijo que el contacto con el budismo, al que se dedicaba, era muy importante y que este contacto había que fomentarlo. Le dio las gracias y dijo: “Rezo por usted”.(5) A continuación hablaron de la práctica del zen, y Pablo VI se interesó por saber qué era y si había escrito algo al respecto. Lassalle entregó al Papa fotos de Hiroshima y la invitación de la ciudad para el 25o aniversario del lanzamiento de la bomba atómica. Posteriormente le envió desde Japón un ejemplar de su libro Zenbuddhismus (traducido al castellano con el título de una edición alemana posterior: Zen y mística cristiana (6)). El secretario de Estado Benelli le escribió una carta para comunicarle que el Papa había leído el libro y que le daba su bendición apostólica (7). El interés y la bendición del Papa significaron para Lassalle que su camino por fin había encontrado un lugar en la Iglesia.
Notas.
4. Hugo M. Enomiya-Lassalle, Zen, camino a la propia identidad. Mensajero, Bilbao 1975.
5. Úrsula Baatz, Hugo M. Enomiya-Lassalle. Una vida entre mundos. Desclée De Brouwer, Bilbao 2001, 356.
6. Hugo M. Enomiya-Lassalle, Zen y mística cristiana. Paulinas, Madrid 1991; Zendo Betania, Brihuega 2003. 7. Úrsula Baatz, ibídem.
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Texto del punto 1.2 del Libro Zendo Betania, Donde confluyen Zen y Fe Cristiana de Ana Maria Schlüter, publicado por Desclée de Brovwer.

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