AQUI VENGO SEÑOR. Pedro Arrupe, sj. Oración escrita a los 26 años de edad, siendo estudiante de Teología.
AQUÍ VENGO
SEÑOR
Aquí vengo, Señor,
para decirte desde lo más íntimo de mi corazón
y con la mayor sinceridad y cariño de que soy capaz,
que no hay nada
en el mundo que me atraiga sino Tu sólo, Jesús mío.
No quiero
consolarme con las criaturas y los hombres;
sólo quiero
desprenderme de todo y de mi mismo para amarte a Ti.
Para Ti, Señor, todo mi corazón, con sus afectos,
todos sus cariños, todas sus delicadezas,...
Señor: no me canso de repetir: nada quiero sino
amarte,
nada deseo en este mundo sino a Ti.
Acuérdate que
prometiste
hacer llegar
rápidamente a una gran santidad a tus apóstoles
y dar una
eficacia especialísima a sus obras.
Heme aquí, Señor,
como conejillo de indias pronto a ser sometido a
todos los procedimientos
para que se vean los efectos de tus promesas.
No me arguyas, Maestro mío,
echándome en cara
el que rehuyo tus disposiciones.
Tu sabes lo miserable que soy,
y contabas con ello al elegirme como apóstol tuyo.
Átame, clávame si
es preciso, pues si en el momento de la prueba
lo rehuyo, ya
sabes que es por lo miserable que soy;
que buena
voluntad no me falta...
Concédeme una
correspondencia fidelísima a tus inspiraciones
y exígeme mucho
con ellas.
¡Cumple, Señor,
tus promesas! Haz que te ame como el que más.
Concédeme estar
siempre contigo y como Tú.
Te lo pido por
tantas almas como se salvarán, si esto me concedes.
Oh, Madre mía,
concédeme gozo en las humillaciones,
y que viva alegre
en medio de ellas,
por considerarlas
como la gran distinción, el gran beneficio,
el signo de la
especialísima predilección de Jesús
que me quiere
cerca: con El y como El...

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